sábado, 10 de junio de 2017

Cuando te enamoras de una pirata

Te he llegado a querer de tantas formas posibles
que se me termina el plano físico
Siendo el límite la complejidad de tu ternura
Estando al otro lado el portal de mis sueños

Estar contigo es lo más parecido a un atardecer
A la orilla del mar

Porque te he llegado a querer con toda la fuerza del mar
Y a la vez, la tranquilidad que este me produce

Porque no consigo partir a una nueva aventura
Sin querer incluirte totalmente en ella

Porque los clásicos tristes poemas
Son ahora alegres canciones piratas



domingo, 6 de noviembre de 2016

Culpable

(Texto escrito originalmente escrito el 29 de Octubre del 2016)

Señor Juez:

Por medio del presente documento vengo a declarar de la manera más abierta y legal, que he cometido el crimen de DESACATO en lo que se refiera a un contrato antes firmado.

Específicamente al contrato número: 06021998, mejor conocido en los pasillos de este juzgado como "Relación abierta".

En los trámites previos al contrato se trataron todos los temas a convenir, sin embargo nunca se especificó la lista de palabras prohibidas a mencionar mientras el documento esté vigente. Sin embargo, es de conocimiento popular que dichas palabras son aquellas que utilizándolas pueden llegar a desestabilizar el valor del citado acuerdo.

He cometido pues, dentro del contexto de la lista de palabras, el crimen de mencionar el par más inocente de ellas.
He de confesar que durante uno de los encuentros con la otra parte del contrato, entre risas, besos y caricias (acciones que están totalmente permitidas según el documento), he mencionado por mi propia boca y en pleno uso de mis facultades las palabras "te quiero".

Afortunadamente, pese a ir en contra de todo lo estipulado en el contrato, la frase ha pasado sin ningún tipo de altercado, y en su defecto, percibo que fue, de alguna manera, correspondido.

Es mi deber, por lo tanto, hacer esta confesión escrita, que sirva a su vez de advertencia y motivo de privación de mi libertad, pues luego del ilícito, en lugar de mermar mis acciones en favor de continuar dentro de los límites del contrato, me he dado cuenta que se me hará absolutamente imposible seguir en el cumplimiento de las reglas que se enmarcan en ese documento.

Estoy apunto pues, de decir las palabras más fuertes de toda la lista de palabras prohibidas. Sin duda.
Adjunto las siguientes pruebas que corroboran la veracidad de mis posibles acciones:

- Corazón acelerado al extremo con solo escuchar su voz.
- Risa de idiota con cualquier tipo de demostración de afecto que venga de su parte.
- Percepción de un universo infinitamente bello dentro de sus cavidades oculares.
- Infartos controlados segundos antes de sentir sus labios.
- Imposibilidad de percibir un futuro feliz lejos de ella.
- Felicidad absoluta con el menor rose de nuestras pieles.

Pido entonces, se me castigue con todo el peso de la ley, pues de continuar en libertad, violaré las reglas del contrato una y otra vez hasta que una de las partes termine lastimada, o en su defecto, presa de un amor descabelladamente bello.

Anticipo mis agradecimientos.

High


5 minutos después de haber abordado el taxi, simplemente ocurrió.
Ella se me acercó sutilmente para darme un beso, de esos que había estado disfrutando como loco desde hace varios días atrás.

De repente paró. Su dulce mirada se había posado sobre mi cabeza. Sonreía como si lo que estaba a punto de decir fuera un increíble aporte para el desarrollo de nuestro universo mágico.
Para mi lo fue.

- Con las luces de la calle, tu cabello se ve igual que bajo las luces del motel.

Era todo. 
Esa frase tenía más amor implícito, que cualquier canción jamás escrita, que cualquier poema o que cualquier forma de arte que hubiera sido concebida con ese fin.

El universo explotó. Dentro de ese taxi.

Dentro de mi.

martes, 25 de noviembre de 2014

Con la mano cortada.


Bitácora del capitán
Día XXX
Hoy la niña aprendió a bailar bajo la lluvia. Mientras yo me he quedado bajo el paraguas.
El experimento fue un éxito. 
Ahora me lanza lodo desde lejos, me insulta, me desprecia.
Parece que olvidó que hace unos instantes estaba bajo el paraguas.
Conmigo.

Día XX?
Ha cambiado totalmente su comportamiento. Parece que no se ha percatado que no ha dejado de llover desde que se fue.
Ahora a invitado a otros a bailar con ella. Cuando me descubre observándola me ataca y hace que los otros me escupan. Ha borrado totalmente de su memoria todo lo que vivió antes del experimento.
Es triste.

Día X??
He decidido dejar el paraguas. La extraño.
Anoche ella ha venido a buscarme en un sueño. Dentro de la fantasía me he cortado la mano, y la he puesto sobre la suya. Le he prometido nunca más dejarla salir del paraguas. Ella ha hecho lo mismo.
Me he despertado con la mano izquierda ensangrentada.
Por eso he decidido dejar el paraguas, pues, aunque todo sea una mierda, ella es feliz.

Todo se arruinó, todo se mojó.
Pero ella es feliz.
Y con eso me basta por ahora.

Si no vuelvo a reportarme en esta bitácora, me volví uno de ellos.
.
.
.
Una cosa más. Si la del sueño vuelve por la promesa... En mis sueños mi mano siempre estará cortada para ella. Pues aquí, bajo esta eterna lluvia, por lo visto las heridas cierran demasiado rápido.
Adiós.




miércoles, 28 de mayo de 2014

La pareja del año

Nos miran raro.
Creo que nos odian.
Nos miran con asco cuando caminamos dados de la mano.
Se alejan cuando escuchan nuestras conversaciones.
Cuchichean nuestros nombres cuando pasan a un lado de nuestro sendero.
Hasta ven mal la forma en la que hacemos el amor...
Así son, criticones, señaladores.
¡Todos lo son!

Son envidiosos, pues nunca han conocido el amor verdadero.
Les duele en el alma que la vida no les haya enseñado el caminar de las almas amarteladas...

No lo entienden. Por supuesto ¡Que van a entender!

Aún piensan como terrestres. Solo ven lo que sus ojos les obligan.

Nos consideran locos... al menos a mi.

No conciben la idea de que estemos juntos, de que me ayudes a tomar decisiones, de que seas parte de mi vida...

Piensan que es importante que hace mucho tiempo hayas dejado de respirar...

A mi, no me importa. Y sé, que a ti menos...
Déjalos, y sigamos en lo nuestro.

Amor post mortem, pero amor, al fin.