martes, 25 de septiembre de 2012
La increíble historia de MORTAL KOMBAT (Copiada descaradamente de Ecuafriki)
Por lo general en este blog publicamos contenido propio, pero oportunidades como estas es imposible dejarlas pasar...
Creo que la gran mayoría de seguidores de esta página (y de toda la franquicia) coincidirán en con nosotros en que, nuestra vida en relación a los videojuegos se vio muy afectada cuando salió este título. Principalmente por reacciones de nuestros progenitores.
En lo personal, el lanzamiento de MK me afectó de la peor manera posible para un pequeño fan de los videojuegos. Gracias al primer título de esta saga, yo no pude tener una consola propia de videojuegos hasta que pude comprarme mi primer Game Boy Advance a los 15 años.
Aún recuerdo los reclamos paternales del tipo: "Esos juegos violentos y diabólicos".
Al final mi hermano y yo terminamos atesorando con nuestras vidas una revista "Club Nintendo" donde venían los movimientos, historias y Fatalities de todos los personajes. Así es, no podíamos tener el juego pero al menos teníamos toda la información de los peleadores...
Sería bueno que todos compartan sus experiencias con este juego (Aquí o en el muro de la página de facebook).
Les dejo el primer video, al rededor encontrarán las otras 5 o 6 partes.
Solo les recuerdo que en estos días saldrá el primer video de Ecuafriki (Atentos, a ti te digo!).
Arriba la friki-nostalgia!
lunes, 3 de septiembre de 2012
Ni se dio cuenta...
Simplemente se desplomó.
No estaba enfermo, ningún dolor lo aquejaba. Simplemente, el peso de su vida se le vino encima.
No estaba enfermo, ningún dolor lo aquejaba. Simplemente, el peso de su vida se le vino encima.
La nieve comenzó a acumularse a su alrededor, al parecer hasta el frío trataba de repelerlo.
Cerró los ojos, se agarró el pecho. Los problemas comenzaron a gritarle al oído.
Apretó los párpados deseando que sus penas se esfumaran en ese colchón de concreto.
Las voces terminaron ensordeciéndolo.
Apretó los párpados deseando que sus penas se esfumaran en ese colchón de concreto.
Las voces terminaron ensordeciéndolo.
...
Todo se calmó. El peso se fué.
Se dió cuenta que no había por que sentirse presionado.
Pues al abrir los ojos, se dio cuenta que ya estaba muerto.
Se dió cuenta que no había por que sentirse presionado.
Pues al abrir los ojos, se dio cuenta que ya estaba muerto.
martes, 8 de mayo de 2012
Y no llegaba...
Me senté a esperar que entiendas lo que habías hecho
Esperaba de pie, pero con los años me fui cansando.
Ahora comprendo que las disculpas no llegarán
Y es que, simplemente no tienen en que viajar.
Esperé con ansias que la venda sobre tus ojos caiga...
Pero me di cuenta que tu misma la apretabas.
De todas maneras esperé y esperé
Solo para darme cuenta al final, que pasaste sobre mi hace mucho...
Ahora pienso que soy yo el que está llegando tarde
A la ceremonia de tu descaro.
Perdón por llegar tarde, no tenía con quién venir.
lunes, 26 de marzo de 2012
Sueño reparador
Esta es la historia de un hombre que gustaba de dormir sobre bloques gigantes de hielo, porque su alma estaba muerta y no quería que apeste...
jueves, 24 de noviembre de 2011
Aprendizaje espontáneo
Lleno de problemas en la cabeza (que para la diversidad de seres humanos en realidad pueden ser cosas insustanciales), me encontré escaqueandome hacia la calle, sin importarme las condiciónes climáticas (bastante horribles, por cierto), ni lo que significaría tratar de retomar mi vida después de que regresara de mi "salida imprevista".
Entonces, cuando trataba de parapetarme de la lluvia (sin éxito por supuesto), lo vi.
Aquél joven, recostado en la banca del parque, durmiendo tan plácidamente.
Su extrema relajación me hizo recordar viejas palabras de mi madre, que me había comentado hace mucho tiempo, que no había cosa más placentera, más purificante, incluso reconfortante, que dormir escuchando la lluvia.
Oir la caida de las gotas y los golpes con los objetos de la tierra es una cosa... pero ¿Sentirlas directamente en el cuerpo?
Pues sí. A este tipo le gustaba, y mucho.
Me quedé mirándolo un rato, luego el frio me comenzó a invadir... ¡no! No es el frio, pues mi cuerpo debería estar a la misma temperatura de aquel chico. Es solo esa sensación incómoda de "la ropa se me va a mojar". Comenzé a cuestionarme, si en verdad a la gente le molesta mojarse por supuesta salud o por que desde pequeños nos enseñan a refugiarnos del aguacero.
De todas maneras no me mojé. Pero no podía dejar de admirar la paz de aquel empapado muchacho. Tan tranquilo, tan sereno, tan... felíz!
Entonces lo único que pude pensar es: "Ese tipo si que sabe como vivir".
Era mi oportunidad de salir de la caja. Tenía lo mismo que aquel adolescente para sentirme cómodo con el mundo. Solo necesitaba salir y dejar que aquel mal visto fenómeno natural me empapara de pies a cabeza. Es como tomar una ducha, pero lo que se limpiaría, sería mi alma.
Pero no. Volví, y mas seco que nunca; de hecho. Hasta mi espíritu se sentía así.
Al entrar en la oficina, el guardia me preguntó: "¿Quiere una toalla para secarse?"
No le respondí.
Lo único que podía pensar era: "El sí que sabe como vivir".
Entonces, cuando trataba de parapetarme de la lluvia (sin éxito por supuesto), lo vi.
Aquél joven, recostado en la banca del parque, durmiendo tan plácidamente.
Su extrema relajación me hizo recordar viejas palabras de mi madre, que me había comentado hace mucho tiempo, que no había cosa más placentera, más purificante, incluso reconfortante, que dormir escuchando la lluvia.
Oir la caida de las gotas y los golpes con los objetos de la tierra es una cosa... pero ¿Sentirlas directamente en el cuerpo?
Pues sí. A este tipo le gustaba, y mucho.
Me quedé mirándolo un rato, luego el frio me comenzó a invadir... ¡no! No es el frio, pues mi cuerpo debería estar a la misma temperatura de aquel chico. Es solo esa sensación incómoda de "la ropa se me va a mojar". Comenzé a cuestionarme, si en verdad a la gente le molesta mojarse por supuesta salud o por que desde pequeños nos enseñan a refugiarnos del aguacero.
De todas maneras no me mojé. Pero no podía dejar de admirar la paz de aquel empapado muchacho. Tan tranquilo, tan sereno, tan... felíz!
Entonces lo único que pude pensar es: "Ese tipo si que sabe como vivir".
Era mi oportunidad de salir de la caja. Tenía lo mismo que aquel adolescente para sentirme cómodo con el mundo. Solo necesitaba salir y dejar que aquel mal visto fenómeno natural me empapara de pies a cabeza. Es como tomar una ducha, pero lo que se limpiaría, sería mi alma.
Pero no. Volví, y mas seco que nunca; de hecho. Hasta mi espíritu se sentía así.
Al entrar en la oficina, el guardia me preguntó: "¿Quiere una toalla para secarse?"
No le respondí.
Lo único que podía pensar era: "El sí que sabe como vivir".
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