lunes, 3 de septiembre de 2012

Ni se dio cuenta...

Simplemente se desplomó.
No estaba enfermo, ningún dolor lo aquejaba. Simplemente, el peso de su vida se le vino encima.
La nieve comenzó a acumularse a su alrededor, al parecer hasta el frío trataba de repelerlo.
Cerró los ojos, se agarró el pecho. Los problemas comenzaron a gritarle al oído.
Apretó los párpados deseando que sus penas se esfumaran en ese colchón de concreto.
Las voces terminaron ensordeciéndolo.

...

Todo se calmó. El peso se fué.
Se dió cuenta que no había por que sentirse presionado.
Pues al abrir los ojos, se dio cuenta que ya estaba muerto.


martes, 8 de mayo de 2012

Y no llegaba...

Me senté a esperar que entiendas lo que habías hecho
Esperaba de pie, pero con los años me fui cansando.

Ahora comprendo que las disculpas no llegarán
Y es que, simplemente no tienen en que viajar.

Esperé con ansias que la venda sobre tus ojos caiga...
Pero me di cuenta que tu misma la apretabas.

De todas maneras esperé y esperé
Solo para darme cuenta al final, que pasaste sobre mi hace mucho...

Ahora pienso que soy yo el que está llegando tarde
A la ceremonia de tu descaro.

Perdón por llegar tarde, no tenía con quién venir.


lunes, 26 de marzo de 2012

Sueño reparador

Esta es la historia de un hombre que gustaba de dormir sobre bloques gigantes de hielo, porque su alma estaba muerta y no quería que apeste...

jueves, 24 de noviembre de 2011

Aprendizaje espontáneo

Lleno de problemas en la cabeza (que para la diversidad de seres humanos en realidad pueden ser cosas insustanciales), me encontré escaqueandome hacia la calle, sin importarme las condiciónes climáticas (bastante horribles, por cierto), ni lo que significaría tratar de retomar mi vida después de que regresara de mi "salida imprevista".

Entonces, cuando trataba de parapetarme de la lluvia (sin éxito por supuesto), lo vi.

Aquél joven, recostado en la banca del parque, durmiendo tan plácidamente.
Su extrema relajación me hizo recordar viejas palabras de mi madre, que me había comentado hace mucho tiempo, que no había cosa más placentera, más purificante, incluso reconfortante, que dormir escuchando la lluvia.

Oir la caida de las gotas y los golpes con los objetos de la tierra es una cosa... pero ¿Sentirlas directamente en el cuerpo?

Pues sí. A este tipo le gustaba, y mucho.

Me quedé mirándolo un rato, luego el frio me comenzó a invadir... ¡no! No es el frio, pues mi cuerpo debería estar a la misma temperatura de aquel chico. Es solo esa sensación incómoda de "la ropa se me va a mojar". Comenzé a cuestionarme, si en verdad a la gente le molesta mojarse por supuesta salud o por que desde pequeños nos enseñan a refugiarnos del aguacero.

De todas maneras no me mojé. Pero no podía dejar de admirar la paz de aquel empapado muchacho. Tan tranquilo, tan sereno, tan... felíz!

Entonces lo único que pude pensar es: "Ese tipo si que sabe como vivir".

Era mi oportunidad de salir de la caja. Tenía lo mismo que aquel adolescente para sentirme cómodo con el mundo. Solo necesitaba salir y dejar que aquel mal visto fenómeno natural me empapara de pies a cabeza. Es como tomar una ducha, pero lo que se limpiaría, sería mi alma.

Pero no. Volví, y mas seco que nunca; de hecho. Hasta mi espíritu se sentía así.
Al entrar en la oficina, el guardia me preguntó: "¿Quiere una toalla para secarse?"
No le respondí.

Lo único que podía pensar era: "El sí que sabe como vivir".


viernes, 19 de agosto de 2011

Para que te voy a mentir.

No te voy a decir que las estrellas son más lindas contigo.
Tampoco que el cielo azul es más hermoso cuando estás a mi lado.
Ni si quiera que la luna brilla mas cuando te veo mirándola...

No te voy a decir nada de esas cosas... simplemente porque ya debes saberlo...

No te voy a hablar de estrellas pues sin tí ni si quiera vale la pena verlas.
No te voy a hablar de cielos de colores, pues tu eres mi cielo.
No te voy a hablar de la luna, pues tus ojos me apasionan más que cualquier cuerpo celeste.

Para que te voy a mentir...

Si no estuvieras a mi lado, la verdad, el universo no me importaría.

No me importaría que el sol no vuelva a salir, o que una aurora boreal se presentara justo al borde de mi cama...
Si los animales aprenden a hablar o si un meteorito cae justo frente a mi... no me haría ninguna gracia...


El universo me importa porque tú estás en el.
La vida me importa porque tú existes en ella.

Lo importante me importa... pues porque eres tú.